
El pasado viernes, día 16 de septiembre, se celebró el Día Mundial de la Protección de la Capa de Ozono, instituido en 1995 por las Naciones Unidas para sensibilizar sobre este problema a la opinión pública.
Más allá de explicaciones científicas y técnicas sobre qué es la Capa de Ozono (http://es.wikipedia.org/wiki/Capa_de_ozono) me gustaría centrarme en la reflexión sobre los daños que está sufriendo y los riesgos que entraña para la raza humana y la vida en nuestro planeta.
La capa de ozono, hablando simple y llanamente, nos protege del Sol, concretamente de los rayos Ultravioleta, muy dañinos para la piel. El ozono actúa como filtro, o escudo protector, de las radiaciones nocivas, y de alta energía, que llegan a la Tierra permitiendo que pasen otras como la ultravioleta de onda larga, que de esta forma llega a la superficie. Esta radiación ultravioleta es la que permite la vida en el planeta, ya que es la que permite que se realice la fotosíntesis del reino vegetal, que se encuentra en la base de la pirámide trófica.
A pesar de que desde el año 2000 el agujero detectado en la capa de Ozono esté disminuyendo un 1% por año, debido en parte a la prohibición de productos como los clorofluorocarbonos.
Es muy importante que en un día como hoy tomemos conciencia, no solo sobre la capa de ozono pero sobre el cambio climático en general.
El ecologismo social y los movimientos en defensa de la tierra han cobrado una gran importancia desde los años 70 y han logrado colarse en la agenda setting de políticos y grandes corporaciones, haciendo que la gente tome más conciencia sobre el ecologismo y la importancia de luchar contra el cambio climático.
Estamos viviendo una brutal crisis económica, pero está claro que no podemos recuperarnos en base a los mismos indicadores económicos que son precisamente los de una economía basada en el crecimiento que produce el consumismo.
Es este consumismo atroz el que nos ha llevado a la situación actual. Crisis económica y crisis medioambiental.
Los ciudadanos tenemos que estar por encima de las decisiones puramente económicas tomadas por 4 grandes tipos en sus amplios despachos en Wall Street. Y tenemos que estar por encima también de las consecuencias ambientales de las grandes empresas, esas sí que no representan a nadie ni son poderes democráticos.
Así que los ciudadanos tenemos una labor importante que realizar en esta lucha contra la destrucción del planeta. Tenemos que concienciar a la gente que nos rodea, en nuestros barrios, familias, trabajos, con los amigos, etc. para hablarles de lo que significa el cambio climático, de lo que podemos hacer cada uno a nivel individual. Reciclar, no comprar productos de corcho blanco, no consumir productos contaminantes, ir en transporte público en lugar de en coche, etc. Si queremos dejarles algo digno a las futuras generaciones…
Ángela González Montes
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